Cambiando el mundo. Con buenas ideas y mejores acciones… o con “Disneylandia” (I)

Autor: Joan C. En Blog

El otro día, en el programa Singulars de la Televisió de Catalunya, una ex ejecutiva publicitaria italiana intentaba convencernos de que en este mundo hay gente verdaderamente emprendedora, también en un sentido solidario y social, y por qué no a veces mezclando esto con los acostumbrados y atávicos motivos del lucro y el interés. Especialmente en Internet. De hecho ella da conferencias sobre ‘el impacto de las nuevas tecnologías en la vida, en los negocios y en las marcas‘ y participa en un portal sobre nuevas ideas.

Me sorprendió su optimismo, la verdad, algo desbordado o exagerado. Era una buena ocasión para ejercitar mi cognitividad e, intentando abstraerme de su desbordante expresividad, fijarme en el contenido de lo que realmente decía tan singular personaje.

Me intriga la modernidad actual, lo confieso. Quiero saber en qué se mueve, qué le motiva, hacia dónde va, si aún hay gente que piensa y ve lo que sucede a su alrededor, y es capaz luego de vivenciarlo y reaccionar ante ello desde las entrañas o, por el contrario, definitivamente, nos estamos aborregando progresiva e imparablemente en una especie de estupidez colectiva.

Ella afirma que hay razones para ser optimistas. Pienso: esto implica que debe de haber algún tipo de pesimismo bastante extendido… ¿Pesimismo respecto a qué? ¿Pesimismo de quién? No hablan de esto los medios, o quizá sí: la crisis económica, el paro, el cierre de empresas, la corrupción, el hambre en el mundo, el SIDA, las guerras contra poblaciones civiles por el control de los recursos, las formas modernas de esclavitud, la internacionalización de las mafias, la explotación sexual de mujeres y menores, el integrismo islámico, el cinismo y oportunismo de los políticos occidentales, la cultura del miedo y del recorte de libertades, la impunidad policial y funcionarial, la morosidad, las enfermedades degenerativas en Occidente, … A algo de esto se referirá, supongo.

Y pone ejemplos de este optimismo, sacados de Internet ¿Para qué? Bueno, al presentador se le olvidó preguntárselo. ¿Para dar más publicidad a su tarea de conferenciante? ¿Por alguna causa personal?, ¿o quizá desinteresada? No se sabe. El caso es que ojeé después algunas de estas webs. Empezando por el portal en el que colabora, y cuyo nombre omito expresamente.

– Esta web se autodefine como una empresa de servicios de innovación, con clientes públicos y privados. Busca y propone ideas innovadoras que sean oportunidades de negocio. No es una ONG, pero tampoco pone adjetivos al concepto innovación. Tampoco hay una sección “quiénes somos”, ni dónde se ubican, ni de qué euipo se componen ni cómo se sustentan. Una muestra de sus ejemplos de innovación: Edificios inteligentes que consumen menos energía -¿pero no hace décadas que se habla de esto? Ah, no, ahora lo llaman domótica e inmótica-. El secado tradicional de la colada y los tejanos para ahorrar energía. Pasear por Nueva York y descubrir los rincones más cool gracias a la geolocalización. Aprovechar la energía generada en los gimnasios para producir electricidad. Pedalear en bici para generar la electricidad para ver el cine -ojo al dato: se hace de forma sostenible, y constituye un valor añadido-. La innovadora tendencia de colaboración empresa/ciudadano -o cómo el consumidor va a devenir en prosumidor, sea lo que sea lo que esto signifique-. Identificar personas señalándolas con nuestro móvil o gadget -ojo al dato y al eufemismo: lo llaman realidad aumentada, y sí, esto suena realmente peligroso para la privacidad-. Desarrollar un hotel en la cima del Himalaya. La nueva tendencia tal. La nueva tendencia cual,… Reinventar negocios, gente y organizaciones, Co-sociedad, etc, etc.

Hay quien considera esta web ‘el recurso más solvente en materia de innovación en lengua española’.

Pienso:

Dios mío… Si esto es lo que se está proponiendo como realmente innovador en la actual sociedad, estamos ante una nueva “Disneylandia”…

Tuve una pequeña crisis de ansiedad.  Un buen rato después, me senté de nuevo frente al monitor.

No podía ser todo igual, así que decidí ojear el resto de webs de que habló la divulgadora.

– Bueno, Worldchanging.com me pareció interesante. Están en Seattle, USA, y no tienen ánimo de lucro. Forman una red de periodistas, diseñadores y pensadores independientes que buscan herramientas, modelos e ideas para cubrir soluciones innovativas para los problemas del planeta. Ayuda a refugiados, energías renovables, mejoras en la construcción, transporte, comunicación o calidad de vida son algunos de los asuntos que les preocupan. Lo suyo es esto que ahora llaman la sostenibilidad, vamos. Hay vínculos donde explican con exhaustivo detalle su historia, desde sus inicios, el equipo que les constituye -con foto de cada persona, y a menudo con un poco de currículum-. Aparentemente se sustentan mediante donaciones.

Cito p.e. el artículo alertando sobre la Proposición 23 de los poderosos grupos industriales negacionistas del cambio climático en California, otros artículos con llamadas al activismo ambiental, el artículo sobre el Plan de Trabajo 2050 para reducir la dependencia del carbón en Europa, el artículo sobre los esfuerzos científicos para preservar la biodiversidad del cultivo de ñame en África -que alimenta a más de 60 millones de personas-, el artículo sobre los beneficios económicos, sociales y ambientales del retorno a los cultivos alimentarios tradicionales en Zimbabue, o

el impresionante  artículo sobre Sheryl WuDunn en la conferencia Ted Global de Oxford, (aquí otro parecido en español), premio Pulitzer autora de La Mitad del Cielo: Convirtiendo Opresión en Oportunidad para las Mujeres del Mundo Entero, quien explica las verdaderas razones de por qué en el mundo hay 100 millones menos de mujeres que hombres.

– Ashoka.es se ocupa también de la innovación, pero aquí sí, añadiéndole el adjetivo ‘social’. Con sede en Madrid -la delegación española; la internacional está en Arlington, Virginia, USA-. Dicen que buscan y seleccionan rigurosamente a emprendedores motivados por el cambio social, ayudándoles, con un sueldo mensual por tres años y con otros servicios profesionales, a desarrollar su idea. Afirman obtener los fondos del sector privado, entidades y filántropos particulares -¿son los que aparecen en la sección ‘nuestros socios’, o hay otros más importantes?–. Emplean también el término RSC -Responsabilidad Social Corporativa-, ofreciéndose para dar contenido a ese plus de buena imagen que muchas empresas empiezan a considerar, a parte de generar sólo beneficios pecuniarios, y a lo que entidades de ámbito social pueden apuntarse. Ya he comentado mi visión personal al respecto de esta RSC:

en la actual era de eclosión del cinismo, del oportunismo, la manipulación y el egocentrismo más elaborados y casi invisibles -pero no por ello menos espantosos-, en que no se tiene reparo alguno en dejar de repente a centenares de familias sin trabajo, cambiar de ideología o de programa político en mitad de una legislatura, o en que las instituciones más presuntamente sólidas y reputadas especulen y engañen hasta reventar mercados financieros nacionales, me parece peligroso que corporaciones privadas encuentren en esta RSC una mejora de su imagen y, de rebote, claro, de sus ventas, sin que antes se haya dictaminado rigurosamente y mediante leyes apropiadas que su actividad mercantil es verdaderamente ‘limpia’ y respetuosa con las personas y su dignidad. Que las empresas inviertan en sostenibilidad social o mediambiental, propia o de otros ámbitos, es algo que debería venir estrictamente pautado y regulado siempre por leyes de organismos estatales o supraestatales.

Hay que sospechar siempre, especialmente con empresas transnacionales que operan en países empobrecidos -y creo que pocas veces nos equivocaremos-, de que con ello estén intentando lavar su imagen. Hay que preguntarse si tal empresa paga adecuadamente a sus trabajadores, si respeta los derechos humanos, si no estará contaminando el agua o el medio ambiente, si cumple con las leyes nacionales e internacionales, o si ha eludido responsabilidades esenciales delegándolas a empresas subcontratadas o subsidiarias.

En fin, la web tiene sección titulada ‘quiénes somos’, en la que explican realmente quiénes son y de dónde proceden, así como un poco de historia, estadísticas de resultados de sus programas. Detallan también el proceso de elección de los emprendedores.

Los programas apoyados parecen verdaderamente interesantes. Unos 2000 emprendedores en más de 60 países.

Véase la impresionante lista de jóvenes e ideas “hacedores de cambio” –changemakers.

En España, país a la cola de Europa en potenciales ideas y líderes emprendedores, se ha impulsado p.e. un proyecto de telemedicina en áreas rurales de países en desarrollo. Otro de comunidades autofinciadas basadas en redes relacionales de apoyo. O el proyecto de Vicki Bernadet en 2006 de asistencia a adultos que fueron víctimas de abuso sexual en la infancia, convertido hoy en Fundación, aunque sin referentes claros sobre su seguimiento y resultados actuales. O Socialbid.

– Socialbid.es es un punto de venta en Internet -ellos lo llaman outlet, así en inglés- de productos y servicios donados por empresas y particulares, para ayudar a financiar proyectos de ONGs. También organizan subastas benéficas, asociados con eBay, sin más detalle de cómo se desarrollan. Con sede en Madrid, y sin ánimo de lucro. Son un tanto ‘selectos': los productos suelen ser sólo de primeras marcas, y como donantes particulares suelen aceptar sólo empresas y famosos. Buscan sólo relacionarse con ONGs de reputación -es decir, asegurándose que son confiables-.

Aunque

no soy partidario de utilizar dinámicas de consumismo como formas de solidaridad,

parece sin embargo un proyecto bien estructurado y que ya da resultados, transparentes, o al menos eso afirman en su web. Hay p.e. un vínculo al estado de sus cuentas, pero aparecen sólo las de los dos últimos meses de 2007 -se obligan a auditarlas anualmente en sus estatutos, también visibles en un vínculo-. Mencionan a sus fundadores, pero en el vínculo ‘quienes somos’ no detallan qué equipo de personas componen su gestión. Tampoco se detalla cómo se han repartido más de 600.000 € entre más de 50 ONGs beneficiarias. Ni cuál es la comisión sobre las ventas y sobre las subastas que va a parar a Socialbid para su sustento. Ni cómo financian los proyectos y campañas de mercadotecnia que proponen a empresas para productos en ‘stock’ que no venden. Parece que además ofrecen toda una serie de servicios, pero tampoco queda claro si son implícitos a la tarea de Socialbid o los ofrecen a parte a las ONGs, los cuales están resumidos como ‘apoyo comercial para maximizar las posibilidades de obtención de donaciones en especie’, ‘gestión de todo el proceso de venta y logístico’ y ‘promoción de la acción’. Del lado de los donantes, además de facilitarles optar a la desgravación fiscal legal, se ocupan de dar visibilidad y repercusión a sus donaciones

-o sea todo eso del ‘marketing social’ y la ‘responsabilidad social corporativa’, conceptos turbios donde los haya y que, más que a criterio de cada empresa, deberían venir regulados y obligados por las leyes-.

Del lado de los compradores, hay que advertir que algunos de sus datos privados serán compartidos con transportistas y empresas donantes.

– JoVE.com es una de las escasas webs que, por fin, empiezan a dar verdadero y serio sentido a

eso tan cacareado de ‘la sociedad del conocimiento’.

Un Diario de experimentos, visualizados en vídeo, de interés para la investigación biológica. Interacciones proteína-proteína in vivo, Ensayando la toxicidad del Beta-Amiloide mediante un modelo transgénico de C. elegans, o Aislando células madre de tejidos blandos musculoesqueléticos, son ciertamente temas muy especializados, de acuerdo, pero constituye un ejemplo a trasladar a muchísimos otros ámbitos de interés más general.

Conocimiento científico de primera línea al alcance de todos. Dejemos que sólo los políticos y cuatro poderosos sigan pensando que el pueblo es tonto. Estamos ávidos de conocimiento puntero, y estamos dispuestos a entrar a entenderlo o, al menos, queremos poder echarle un vistazo de vez en cuando -además, mucho de todo esto está siendo pagado con nuestros impuestos-.

Más de 400 científicos de instituciones de todo el mundo han publicado ya en la web. Y 140 entidades de todo el mundo están suscritas activamente a JoVE. Por lo demás, en la web detallan quiénes componen su Consejo Editorial, quiénes componen el equipo fundador, gestor y editor. Y quiénes y en qué les patrocinan.

– Ted.com ofrece, en vídeo, conversaciones destacadas de personajes destacados. Algunas muy interesantes, otras polémicas, y otras simplemente retratan a perfectos y muy educados/as idiotas. En cualquier caso provoca que la gente deje un montón de comentarios, lo que es toda una ‘interacción’ también muy destacada. Las temáticas comprenden tecnología, ciencia, cultura, arte, diseño, entretenimiento, eventos globales, negocios, etc. Como ejemplo de charla reciente polémica, Melinda Gates, de la Fundación Bill & Melinda Gates, sugiere que la extensísima red de vendedores y distribuidores de Coca-Cola, que incluso llega a remotas aldeas en el Tercer Mundo, podría aprovecharse para que ONGs hiciesen llegar condones, vacunas, productos sanitarios a esos rincones necesitados. La idea no es nueva y, hay que reconocerlo, esta multinacional da trabajo a centenares de miles de personas sólo en África, y tiene montada una red de almacenes y de distribución absolutamente impresionante y eficaz. Nos gustarán más o menos los productos de Coca-Cola, incluso su marcado tinte imperialista, pero es un hecho que esas redes existen y que podría sacárseles un buen partido. Jugando de nuevo con que la multinacional, a cambio, se revista de la buena imagen que da ese -en principio- turbio ‘marketing social’ del que hablaba antes.

Otro ejemplo de charla reciente interesante es la de Mitchell Besser, quien ayudó a impulsar ‘mothers2mothers‘, una red de mujeres subsaharianas seropositivas, que con su apoyo mútuo están cambiando y salvando vidas. Creo que le dedicaré pronto una entrada aparte.

Muchas de estas conversaciones están traducidas al español -y a otros idiomas-. Buen trabajo colaborativo. Y, como ya he insinuado, creo que a menudo los comentarios de la gente son tanto o más interesantes que la charla en sí. Hay vínculo tipo ‘quiénes somos’ y ‘de dónde venimos’ en Ted.com, bastante detallado, también acerca de quién les patrocina. Organizan encuentros de charlas en EEUU y en Inglaterra. Se ubican en New York y Vancouver.

FIN DE LA PRIMERA PARTE (CONTIMUARÁ…)

Nota: Está siendo algo difícil para mí realizar esta especie de recensión de lugares web ‘socialmente emprendedores e innovadores’, pues en algunos abunda la palabrería superflua, los eventos cool, una especie de neoromanticismo o neohumanismo postmoderno -¿pero no habían muerto ya todos los ideales?- los ‘palabros’ tecnicistas o eufemísticos, muchos de ellos anglófonos -toda una triste moda todavía, con lo bonita, rica e importante que es la lengua española- y, francamente, enunciados del tipo ‘cambiar el mundo’ recuerdan al pueril ‘we are the world’, todos cogiditos de las manos, de los años ochenta, lo que te echa contínuamente para atrás.

Pero en fin, todo y con la que está cayendo, toca ser optimistas. Hay que reconocer que me falta información para contrastar lo que de verdad hay detrás de algunos de estos proyectos, pero también que estoy viendo por ahí un puñado de buenas sensibilidades y de prometedores granitos de arena.

Escrito por Joan C.

Falopius.net es una web dedicada a divulgar, orientar y ofrecer recursos para la sexualidad humana. La autoría principal de sus contenidos corresponde a Joan C., quien se ha formado en el campo de la Antropología, entre otros.


14 oct 2010 • Revisado 29 mar 2013 • 1715 Views


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